sábado, 28 de febrero de 2009

Nina Hagen

Hay una vieja mujer que limpia de madrugada los suelos de un bar. Siempre me la encuentro. La bata consumida por lejías y detergentes, los botones descoloridos, las manos escamosas, enfermas, y un reloj digital en la muñeca izquierda. Mira de reojo, apenas si levanta la cabeza. Sólo sabe mirar el suelo mientras pasa la fregona de un rincón a otro, en silencio… echando alguna colilla perdida bajo tus pies. Desconfía... atemorizada como los gatos matutinos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario